CONSERVACION DE PRODUCTOS LACTEOS
Los lácteos son productos altamente perecederos que deben mantener
rigurosamente la cadena de frio. Es por esta razón que los envases están
especialmente diseñados para salvaguardarlos.
Los lácteos se caracterizan por tener texturas suaves y cremosas.
El grupo de los lácteos (también productos lácteos o derivados lácteos) incluye alimentos
como la leche y sus derivados procesados (generalmente fermentados). Las plantas
industriales que producen estos alimentos pertenecen a la industria láctea y se
caracterizan por la manipulación de un producto altamente perecedero, como la
leche, que debe vigilarse y analizarse correctamente durante todos los pasos de
la cadena de frío hasta su
llegada al consumidor.
La leche
empleada mayoritariamente en la elaboración de los lácteos procede de la vaca
(en concreto de la raza Holstein), aunque también puede
consumirse leche procedente de otros mamíferos tales como la cabra
o la oveja y, en algunos países, la búfala, la camella, la yak,
la yegua, y otros animales. En la actualidad la mayor parte de
los alimentos funcionales se
elaboran a partir de productos lácteos. El consumo de productos lácteos ha experimentado,
desde la década de 1950, un considerable crecimiento en la
demanda mundial que ha llevado a la industria a superar retos tecnológicos
importantes.
Es muy posible
que los productos lácteos estén unidos al consumo humano desde los tiempos de
las antiguas tribus nómadas del neolítico. El ser humano logró la domesticación de cabras
y ovejas
probablemente hace casi unos 9.000 años en las zonas del Mediterráneo
Oriental, aunque no existen registros de consumos lácteos hasta hace unos mil
años después de tal domesticación: hace 8.500 años puede suponerse la
incipiencia de producción láctea para consumo humano, aunque recién hace 4.000
años es que se datan importantes producciones de leche de vaca,
cabra y oveja en zonas como el noreste de Anatolia. Debido a la gran disponibilidad de leche
procedente de los ganados
que se desplazaban con la población, la elaboración de ciertos lácteos
como el queso
se asocia en la cultura popular con las costumbres culinarias de los pastores
de ganado. Algunos autores mencionan que el mismo puede haberse originado en la
fermentación de la leche que se almacenaba en las vasijas elaboradas con los estómagos de animales.
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